lunes, 15 de diciembre de 2014

Solos


This is how you lose her es un gran libro de cuentos del dominicano-americano Junot Díaz. El año pasado leí su novela The brief wondrous life of Oscar Wao (mis apuntes acá) y me gustó mucho aunque se me hizo larga. Con los cuentos no me pasó eso para nada, disfruté de la primera a la última palabra.
Los tres temas principales del libro son las relaciones rotas, el machismo y la infidelidad masculina y la soledad del exilio. En todos los cuentos hay una prosa que suena distinto - como en la novela -, rápida, cercana, oral. En algunos de los cuentos, como en el que le da el nombre a la novela, el autor escribe en segunda persona, lo que acerca más; por ejemplo: "Vos, Yunior, tenés una novia que se llama Alma, que tiene un cuello de caballo suave y largo y un culo dominicano grande que parece existir en una cuarta dimensión más allá de los jeans." (p. 49) Esa misoginia, o machismo, una visión súper masculina de la vida y el sexo es una de las constantes del libro. En ese mismo cuento, "Alma", sigue en segunda persona: "en tu primera cita con ella te preguntó si querías acabarle en las tetas o la cara y quizás en el entrenamiento de chicos no te llegó uno de los memos pero vos estabas, tipo, ehhhm, ninguna." (p. 51)
Un poco por esa visión del sexo, todos los personajes masculinos son furiosamente infieles. El último de los cuentos, "The Cheater's Guide to Love" ("La guía del amor del tramposo"), empieza cuando la novia deja al personaje principal porque descubre que en un período de seis años le fue infiel con 50 mujeres distintas. Unos cuantos de los cuentos son sobre relaciones que terminan por esa razón, y otros son sobre relaciones que son meras muletas emocionales. Personas que se juntan un rato para estar menos solas, con diferencias de edad o de raza que a veces lo hacen más difícil. Una de esas parejas es descripta así: "No querés dejarme ir, pero tampoco querés salir herida. No es un gran lugar, pero ¿qué te puedo decir?" (p. 89)
Por más que se acuesten con 50 o 100, casi todos están solos. Las relaciones con los padres o las madres no ayudan, los hermanos siempre se llevan mal, los amigos son tipos con los que salen a buscar minas (salvo una excepción, en el último cuento). Es la soledad de la incapacidad de relacionarse y es la soledad de los inmigrantes, presente sobre todo en los cuentos "Otravida, otravez" e "Invierno": "Probablemente extrañe a su hijo, o al padre. O a todo nuestro país, del que nunca pensás hasta que se fue, al que nunca amás hasta que no estás más ahí." (p. 64) Solos en un país tan diferente, aún así siguen adelante: "Esto es lo que sé: las esperanzas de la gente siguen por siempre." (p. 78)

Originales de las citas usadas
"You, Yunior, have a girlfriend named Alma, who has a long tender horse neck and a big Dominican ass that seems to exist in a fourth dimension beyond jeans." (p. 49)
"on your first date she asked you if you wanted to come on her tits or on her face, and maybe during boy training you didn't get one of the memos but you were, like, umm, neither." (p. 51)
"You don't want to let go, but don't want to be hurt, either. It's not a great place to be but what can I tell you?" (p. 89)
"It is probably her son she misses, or the father. Or our whole country, which you never think of until it's gone, which you never love until you're no longer there." (p. 64)
"This is what I know: people's hopes go on forever." (p. 78)

martes, 9 de diciembre de 2014

Retrato de un cambio de época


Supongo que les pasa a muchos, pero yo leo distinto los libros de autores que conozco. Con Golden Boys, de Hernán Iglesias Illa, me pasó un poco eso. Habiendo trabajado con él por casi un año ya, y habiendo leído sus otros libros (acá la reseña de Miami y acá la de American Sarmiento), leí el libro más pensando en el camino de Hernán como escritor que por el libro mismo.
El libro describe a los jóvenes argentinos que triunfaron en Wall Street en los años noventa. Publicado en 2007, el autor me preguntó estos días si el libro mantiene vigencia; mi respuesta fue que se lee muy bien como un retrato del cambio de época, de la convertibilidad donde reinaban las finanzas a un primer kirchnerismo que las condenaba al infierno. El libro muestra bien lo que era esa realidad y, salvo tres o cuatro veces, logra hacerlo sin juzgar a sus protagonistas.
Golden Boys está muy bien escrito (una rareza en el género de libros periodísticos) y bien editado (vi una sola errata y yo las veo a todas...) Personalmente, me gusta cómo metaforiza determinadas situaciones (muchas usando ese lenguaje paralelo de la vida que es el fútbol) y tiene algunas perlas que son, más que metáforas, comentarios sobre una época; por ejemplo, cuando define a Bernardo Neustadt como el "árbitro sociocultural del primer menemismo" (p. 49). Otro camino estrecho que, en mi opinión, el autor recorre con éxito es el de la caricatura; utiliza por momentos una caricatura para dar una primera impresión de un personaje y después afina la descripción. Por ejemplo: "No es un nerd: es un clásico petiso porteño fanfarrón" (p. 87), dice al introducir a un nuevo personaje.
Quizás el gran logro del libro no haya sido uno de sus objetivos principales y es el de describir a los argentinos afuera. El tipo de amistades que se forman, los patrones de sociabilidad, las tensiones típicas entre los maridos (que quieren quedarse) y las esposas (que quieren volver a Argentina), son temas que se repiten, con matices pero con formas similares, en otras ciudades que no son Nueva York y en otras actividades que no son las finanzas. En esta descripción juega un gran papel en el libro una serie de capítulos escritos en primera persona por una suerte de narrador múltiple; son testimonios de muchas fuentes distintas, mujeres, varones, más jóvenes, más viejos, juntados como si fueran uno y que hacen las veces de un narrador comunitario.
Más que nada, igual, yo estaba leyendo al autor. Con esto termino de leer toda su obra publicada (que leí en orden inverso al de su aparición). Por un lado, es muy claro cómo él se fue metiendo cada vez más en los libros, haciendo más explícita su mirada subjetiva, sin pretender una mirada desde un lugar de verdad. Pero al mismo tiempo, es claro que eso estaba presente desde este libro y que eso es parte de la riqueza de Hernán; mientras te está contando algo está poniendo en duda el lugar desde dónde cuenta: "Me podía permitir esta actitud, útil para mi amor propio y habitual entre los pobretones y orgullosos miembros del campo cultural" (p. 18). O, más fuerte aún, se está preguntando a sí mismo de qué vale contar: "siento la punzada de envidia que a veces sufrimos los periodistas con nuestras fuentes: cansados de nuestro comercio de palabras, siempre una o dos capas de sentido por encima de la vida real, vemos a nuestras fuentes modificar el mundo de una manera concreta - moviendo plata, decretos, balones, películas, cadáveres - y nos duele que el nuestro sea un trabajo para espectadores, escribas de lo que hacen las personas verdaderamente importantes, que siempre son otros." (p. 153) Al final del día, es eso, el hecho de que es una mirada particular y limitada, lo que genera valor al relato.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Judíos en Alaska


Es un Chandler de judíos en Alaska, pensé en un momento, y en la página 305 apareció en una biblioteca de la isla de Baranof un libro de Chandler traducido al Yiddish. En The Yiddish Policemen's Union, Michael Chabon inventa una historia paralela en la historia del judaísmo: en 1948, el pueblo judío es desterrado de Medio Oriente y EE.UU. les concede por un tiempo limitado un territorio en unas islas del sur de Alaska para establecerse. Chabon se inventa una nueva geografía urbana, una comunidad, una historia, un estilo que es judío y gringo y ruso y hasta una serie de palabras lunfardas (el celular, vía cellphone, se convierte en shoyfer). Sobre todo eso, Chabon monta un policial negro con todos los ingredientes habituales (un muerto, un periodista, un detective, intereses poderosos) más el religioso y el nacional.  
Efectivamente, toda la historia se da en el marco de la Reversión: faltan sólo meses para que el territorio de Sitka vuelva a control total de EE.UU. y muchos no tendrán dónde ir. "Llegaron caminando a este lugar salvaje que nunca había visto un judío antes y empezaron a prepararse para el día en el que los juntaran a todos, los mandaran a mudar, los obligaran a resistir." (p. 380) A meses de ese momento, "La Tierra Santa nunca había parecido más remota o inalcanzable que lo que parece para un judío de Sitka". (p. 17) En Sitka los judíos buscan su lugar, entrando en conflicto con los indios Tinglit como en la realidad sucede en Israel con los palestinos. Pero la política de Sitka se concentraba en intentar evitar o retrasar ese momento de la Reversión; son, como se dice repetidas veces a lo largo de la novela, "tiempos extraños para ser un judío".
En ese marco, la novela empieza cuando aparece un muerto en el mismo hotel de mala muerte en donde vive nuestro héroe, el detective Meyer Landsman. Landsman es el clásico detective de la novela negra norteamericana, pero también único y, claro, judío; un hombre con "sólo dos humores: trabajando o muerto." (p. 2) Chandler aparece también en la maestría de los detalles de Chabon (describe desde los libros de una biblioteca hasta los medicamentos que hay en una casa) y en las metáforas únicas, usadas hasta para los olores: "Una nariz aplicada también puede detectar, arriba o debajo de todo, el olor de forro de abrigo de billetes de dólar gastados." (p. 69) O: "La necesidad de un trago es como un diente que falta. Landsman no puede pensar en otra cosa, pero al mismo tiempo hay algo placentero en sondear el espacio vacío." (p. 198)
La historia se hace compleja porque alrededor del cadáver, que es siempre el centro de toda novela negra, aparece una historia religiosa, un problema político y hasta el pasado familiar. El argumento es, quizás, demasiado complejo. Pero las páginas se dan vuelta solas y cada oración tiene un regalo, y todas parecen estar conectadas entre sí, dejando rastros de toda la novela. En el medio de esa trama, Landsman y compañía van haciendo la historia de la única manera en que es posible para ellos hacerla. Como en Chandler y más aún en el Chandler rural que es McCarthy, hay una fuerte dosis de fatalidad o destino: mirándolo desde el lado más positivo, se sugiere que Landsman debería tener fe, no tanto en Dios o en sus compañeros, sino "en el precepto fundamental de que todo lo que les sucediera (...), bueno y malo, estaba destinado a ser". (p. 393) Visto desde una óptica un poco menos positiva, como le dice un representante del poder a nuestro héroe, "no estamos contando una historia. (...) La historia, detective Landsman, nos está contando a nosotros. Igual que como lo viene haciendo desde el principio." (p. 365)

Originales de las citas usadas
"They walked into this wild country that had never seen a Jew and set about preparing for the day when they would be rounded up, sent packing, forced to make a stand." (p. 380)
"The Holy Land has never seemed more remote or unattainable than it does for a Jew of Sitka." (p. 17)
"the truth is Landsman has only two moods: working and dead." (p. 2)
"strange times to be a Jew".
"The keen nose can also detect, above or beneath it all, the coat-lining smell of worn dollar bills." (p. 69)
"The need for a drink is like a missing tooth. He can't keep his mind off it, and yet there's something pleasurable in probing the gap." (p. 198)
"but in the fundamental precept that everything befalling them from the moment they met, good and bad, was meant to be." (p. 393)
"we aren't telling a story. (...) The story, Detective Landsman, is telling us. Just like it has done from the beginning." (p. 365)

jueves, 27 de noviembre de 2014

Reescribir la vida



En Ask the Dust, John Fante continúa la saga de Arturo Bandini. Dejé a Bandini en The Road to Los Angeles, cuando emprendía el viaje para convertirse en escritor; me salteé Wait until Spring, Bandini y ahora me lo encuentro viviendo en un hotel de cuarta, intentando sobrevivir gracias a algún cheque que le manda la madre desde Colorado y la publicación de algún cuento en una revista que dirige un tal Hackmuth. (La saga terminará con un cuarto libro, Dreams from Bunker Hill.)
Bandini tenía un cuento publicado, "The Little Dog Laughed", pero detrás de la confianza y hasta la fanfarronería que despliega por momentos ("¿Le parece, Sr. Hackmuth, que escribo tan bién como Faulkner?" - p. 17 - o  "Poe, Whitman, Heine, Dreiser, y ahora Bandini" - p. 52) es evidente la inseguridad sobre su capacidad literaria y sobre su adecuación al mundo adulto en general. Esa inseguridad se traduce a su vida sexual - o a la ausencia de tal cosa -, que vemos primero en una escena con una prostituta y luego en el cortejo a Camilla López.
La novela está estructurada alrededor de la relación de Bandini con Camilla, de quien el escritor se enamora torpemente. El problema es que Camilla, además de ser una adicta, está enamorada de Sam, un compañero de trabajo que también escribe y que tiene algún tipo de enfermedad terminal y se va a vivir a una choza en el desierto. La inseguridad o la dificultad de vivir y la muerte son las dos grandes razones para escribir. Tras una debacle amorosa, escribe: "Me senté frente a la máquina de escribir y escribí sobre ello, lo derramé ahí de la manera en que debió haber sucedido." (p. 70) Luego, a pedido de Camilla, le lee a Sam algunos textos y va a la choza en el desierto para pasarle sus comentarios, un especie de taller literario a domicilio: "Miré hacia el sur en dirección a las estrellas grandes, y supe que en esa dirección estaba el desierto de Santa Ana, que bajo las grandes estrellas en una choza había un hombre como yo, que probablemente sería tragado por el desierto antes que yo, y en mi mano tenía un esfuerzo suyo, una expresión de su lucha contra el implacable silencio hacia el cual estaba siendo arrojado." (p. 120)
Escribimos, nos dice Fante en una novela sobre un chico que quiere convertirse en hombre y en escritor, para reescribir nuestras vidas o para expresar nuestra lucha contra la muerte. Como toda novela, es también sobre quiénes somos y en este caso también sobre el lugar en el que vivimos. Bandini es un hijo de italianos que busca hacerse un lugar en su tiempo y en su espacio, empujando a los anglosajones: "Vomité arriba de sus diarios, leí su literatura, seguís sus costumbres, comí su comida, deseé sus mujeres, admiré su arte. Pero soy pobre, y mi nombre termina con una vocal suave, y me odian, a mí, a mi padre y al padre de mi padre, y se quedarían con mi sangre y me matarían, pero ya son viejos, se están muriendo bajo el sol y en el polvo caliente de la ruta, y yo soy joven y estoy lleno de esperanza y de amor por mi país y mis tiempos". (p. 47)
La novela termina con Bandini sin novia pero con un libro. Una victoria y una derrota, más material sobre el cual reescribir la vida y comenzar a aceptar que el fin acecha.

Originales de las citas usadas
"Do you think, Mr. Hackmuth, that I write as well as William Faulkner?" (p. 17)
"I have vomited at their newspapers, read their literature, observed their customs, eaten their food, desired their women, gaped at their art. But I am poor, and my name ends with a soft vowel, and they hate me and my father, and my father's father, and they would have my blood and put me down, but they are old now, dying in the sun and in the hot dust of the road, and I am young and full of hope and love for my country and my times". (p. 47)
"Poe, Whitman, Heine, Dreiser, and now Bandini". (52)
"I sat at the typewriter and wrote about it, poured it out the way it should have happened". (p. 70)
"I looked southward in the direction of the big stars, and I knew that in that direction lay the Santa Ana desert, that under the big stars in a shack lay a man like myself, who would probably be swallowed by the desert sooner than I, and in my hand I held an effort of his, an expression of his struggle against the implacable silence toward which he was being hurled." (p. 120)

miércoles, 15 de octubre de 2014

Fidelidad a uno mismo


En un momento de High Fidelity Rob Fleming piensa que "Somos todos como Tom Hanks en Big. Chicas y chicos pequeños atrapados en cuerpos de adultos y obligados a seguir adelante." (p. 251) Lo cierto es que él quedó un poco atrapado en eso: dueño de una tienda de música de culto al borde de la quiebra, sin amigos, sin proyectos, la vida de Rob transcurre esperando, manteniendo sus opciones abiertas pero, en el fondo, creyendo que alguna mujer lo salvará. "Siempre creo que las mujeres me salvarán, que me guiarán hacia una vida mejor, que pueden cambiarme y redimirme." (p. 63)
Rob, que se considera un hombre promedio ("Mi genio, si se lo puede llamar así, es combinar un montón de promeditud en un cuerpo compacto" - p. 28) está aterrado de tener una vida promedio: "Podés ver esto vayas donde vayas: personas jóvenes de clase media cuyas vidas están empezando a decepcionarlas haciendo demasiado ruido en restaurantes y bares." (p. 30)
Por eso, más que ser dejado por su novia Laura, lo que lo despierta es un funeral. Y la propia Laura, claro, quien al final logra efectivamente guiarlo a una vida mejor. Haciéndote reír todo el tiempo, con metáforas e imágenes que siempre parecen únicas ("una voz tan profunda que parece aterrizar en el escenario con un ruido sordo y rodar hacia nosotros como una bala de cañón" - p. 82) y con referencias permanentes al cine y la música de las décadas de 1980 y 1990, Nick Hornby cuenta un Bildungsroman especial. Rob se hace hombre pasados los 30 cuando aprende a convivir con sus propios defectos e inseguridades, cuando se deja civilizar por una mujer; ser fiel a sí mismo es entregarse a una mujer: "Laura es quien soy ahora, y ni vale la pena aparentar otra cosa." (p. 305) En el camino, Hornby y Rob nos dejan una playlist que vale la pena (acá la armé en Grooveshark: disfrútenla).

Originales de las citas usadas
"We're like Tom Hanks in Big. Little boys and girls trapped in adult bodies and forced to get on with it." (p. 251)
"I always think that women are going to save me, lead me through to a better life, that they can change and redeem me." (p. 63)
"My genius, if I can call it that, is to combine a whole load of averageness into one compact frame." (p. 28)
"You can see this everywhere you go: young, middle-class people whose lives are beginning to disappoint them making too much noise in restaurants and bars." (p. 30)
"a voice so deep that it seems to land with a thud on the stage and roll towards us like a cannonball." (p. 82)
"Laura is who I am now, and it's no good pretending otherwise." (p. 305)