lunes, 27 de julio de 2015

Esperar, desesperar


Leí Waiting for Godot, uno de esos libros del que todos hablamos y sabemos de qué se trata pero que nunca leemos. Es un librito maravilloso, que se lee rapidísimo, te deja pensando y te divierte a la vez. Es una obra de teatro en la que dos personajes esperan a Godot, sin que nosotros sepamos ni ellos sepan muy bien por qué o para qué. Esperan ahí, debajo de un árbol. Aparecen dos personajes raros, interactúan con ellos, y cuando está por ponerse el sol aparece un niño que dice que Godot no va a venir, que quizás lo haga mañana, y termina el primer acto. En el segundo acto pasa básicamente lo mismo: Estragon y Vladimir esperan; llegan Pozzo y Lucky; interactúan; llega otro niño, el hermano del anterior, quien dice que Godot no va a venir, que quizás lo haga mañana, y termina la obra. Como dice Estragon, "Nada sucede, nadie viene, nadie se va, es espantoso." (p. 41)
En el medio aparecen tópicos típicos del existencialismo: la posibilidad de arrepentirse de haber nacido (p. 11); sentirse sin ataduras (p. 19); la sensación de vacío  ("No hay falta de vacío", p. 66) y el intento de llenar ese vacío ("¿Siempre encontramos algo, no Didi, para darnos la impresión de que existimos?" (p. 69); la espera, el aburrimiento, la nada (p. 81) y el tiempo, el tiempo humano como un espacio en el que se espera el final sin que nada pase. Como dice Pozzo: "¡No terminaste de atormentarme con tu maldito tiempo! ¡Es abominable! ¡Cuándo! ¡Cuándo! ¿Un día, no te alcanza con eso, un día como cualquier otro, un día se quedó mudo, un día me quedé ciego, un día nos vamos a quedar sordos, un día nacemos, un día moriremos, el mismo día, el mismo segundo, no te alcanza con eso?" (p. 89) O, peor, como dice Lucky en su "pensamiento", palabras mezcladas sin sentido, o con un sentido absurdo, "que el hombre en breve que el hombre en pocas palabras a pesar de las zancadas de la alimentación y defecación es visto desperdiciar y añorar desperdiciar y añorar." (p. 43) 
Desperdiciar, añorar, esperar, desesperar.

Originales de las citas
"Nothing happens, nobody comes, nobody goes, it's awful!" (p. 41)
"There's no lack of void." (p. 66)
"We always find something, eh Didi, to give us the impression we exist?" (p. 69)
"Have you not done tormenting me with your accursed time! Its abominable! When! When! One day, is not that enough for you, one day like any other day, one day he went dumb, one day I went blind, one day we'll go deaf, one day we were born, one day we shall die, the same day, the same second, is that not enough for you?" (p. 89)
"that man in short that man in brief in spite of the strides of alimentation and defecation is seen to waste and pine waste and pine". (p. 43)

martes, 14 de julio de 2015

Furia


Me salió quince pesos. Ahora está entre Fante y Fitzgerald.

Los especialistas coinciden en que uno de los temas principales de The Sound and the Fury, de William Faulkner, es el tiempo. Así, resulta interesante el hecho de que yo haya tardado tres semanas en terminar esta novela de menos de 400 páginas. El tiempo que llevó a la familia Compson a la decadencia, el tiempo que el hijo con problemas mentales Benjy no logra comprender, el tiempo desfasado de Caddy, la hija con la que los tres hermanos están obsesionados, se manifiesta en mi lectura en otro detalle: en la primera hoja del libro, en lápiz negro, algún librero hace años anotó que el precio del libro era $15,90. No recuerdo cuándo ni dónde compré este ejemplar, de la colección Vintage, pero sí tengo la imagen de este libro en la biblioteca que tenía en mi habitación en la casa de mis padres, hace casi veinte años.
Todo esto parece una introducción para decir que la novela es muy difícil. Hace dos semanas, mi amigo Mike me vio leyéndolo y me dijo que sí, que la había leído, pero que le había parecido "hard work". Le dije que era la tercera o cuarta vez que la había empezado y que estaba a punto de volver a dejarla. "No podés", me dijo en su español con fuerte acento americano, "ya pasaste lo peor". Era verdad, ya había pasado lo peor. La novela cuenta la decadencia de la familia Compson en cuatro capítulos: en el primero, el narrador es Benjy, un hombre de más de 30 con severos problemas mentales. Como tal, no distingue el paso del tiempo, y toda la historia de la familia aparece en su narración mezclada, como un presente continuo, y el capítulo se hace casi ilegible. El segundo capítulo es la narración de más o menos lo mismo, pero 18 años antes, por Quentin, el hermano mayor. También es un capítulo difícil de leer, porque es el fluir de conciencia de un hombre que está a punto de suicidarse. El tercer capítulo, de vuelta en 1928, lo narra Jason Compson IV, el hermano despreciable y despreciado, cuya narración es interesada y agresiva, pero al menos coherente. Allí el libro se hace más sencillo, pero uno ya está agotado. El último capítulo, también narrado desde 1928, es responsabilidad de un narrador omnisciente y por primera vez tenemos una alegría desde lo formal, tenemos metáforas e imágenes, tenemos atención al detalle y tenemos una estructura narrativa.
¿Valió la pena? Difícil decirlo. Quizás, más adelante, pueda leerlo de nuevo y darme cuenta. Con más furia que placer, lo terminé, con ayuda de un libro de notas. Como para nosotros, los lectores, el tiempo pasa para todos los personajes de Faulkner: algunos no logran entenderlo y otros no logran sobrellevarlo; sólo unos pocos, como el ama de llamas Dilsey, logran enfrentar la vida con entereza. "'Nah te preocupé', dijo Dilsey. 'El principio yo lo vi, e ahora se veo el final'." (p. 344) 

Original de la cita
"Never you mind," Dilsey said. "I seed the beginnin, en now I sees de endin." (p. 344)

martes, 23 de junio de 2015

Un disparate

The Brooklyn Follies quedó entre otro Auster y un Julian Barnes.

The Brooklyn Follies, de Paul Auster, es, como su nombre lo indica, un disparate. Una novela que empieza con la oración "Estaba buscando un lugar tranquilo donde morir. (...) Un final silencioso para mi vida triste y ridícula" (p. 1), pero que pasa a ser una aventura a la que no le falta nada: un viaje para el norte, otro para el sur, una sobrina que aparece y desaparece, un travesti HIV positivo, lesbianismo sorpresivo y muchas, muchas cosas más.
No son pocas las cosas que me molestaron de la novela. La primera es la implausibilidad, si se me permite la palabra, de la trama en general. Hay también inverosimilitudes más pequeñas, más puntuales: uno que escucha una conversación atrás de una puerta (y después nos cuenta todo), una mujer que busca, totalmente desprotegida, a un hombre, en un acto de arrojo que el pasado no parecía suponer posible, un hombre controlador que deja escapar sin lucha a la esposa que dominaba, etc.
Leí algunas críticas para ver si alguien se había animado a criticar en serio a Auster, un consagrado, a quien hace tiempo leí mucho, por esta novela. Y lo que vi en un par de críticas es que critican al narrador y personaje principal, Nathan Glass (sí, hay nombres que parecen indicar cosas sobre los personajes: hay un Glass que es un poco un espejo, un Wood que es noble, un Minor que es pequeño y un Dryer que es seco). Nathan parece buena onda pero a mí me pareció insufrible: un yanqui progre insoportable, con su moralina permanente, siempre del lado de la corrección política (ya sea hablando del sufrimiento en los Balcanes, de los republicanos malos que están a punto de tomar EE.UU. o de los derechos de los homosexuales). Un narrador que dice: "Los bienes raíces son la religión oficial de New York, y su dios lleva un traje gris a rayas y el nombre de Guita, Sr. Más-y-Más Guita." (p. 280) Un narrador que busca ser literario y sólo consigue ser pomposo, como cuando dice que "no hay cómo escapar a la desdicha que acecha a la tierra" (p. 189). Un narrador que en la página 2 critica a su única hija por no hablar más que con generalidades y lugares comunes y que pasa a registrar un lugar común tras otro por 300 páginas.
Nathan es un vendedor de seguros jubilado, y su libro es digno de eso, de un amateur que empieza a escribir a los 60. ¿Debe felicitarse a Auster por haber logrado un libro suficientemente ridículo como para poder haber sido escrito por ese narrador? Porque además de la implausibilidad, de las inverosimilitudes, de que hay líneas de la trama que quedan en el aire y de la moralina, esa moralina insoportable, es un libro demasiado directo y literal, en el que por momentos los personajes parecen demasiado concientes de todo; como Harry, que dice que trata de no ser un bribón pero no lo consigue: "Hay un diablillo adentro mío, y si no dejo que salga cada tanto para que haga alguna travesura, el mundo simplemente se torna demasiado aburrido." (p. 125) 
Entre la identidad (como la de unos cuantos bribones) y la pura fortuna ("Todos los hombres contienen varios hombres dentro suyo, y la mayoría de nosotros rebota de un ser a otro sin saber jamás quiénes somos" - p. 122-123), Nathan termina haciendo una defensa del hombre común: se le ocurre que cada una de esas historias pequeñas, de hombres pequeños, como la suya, deben ser registradas, escritas en forma de biografía o de novela. Al final, sin embargo, este gran disparate de novela para ser justamente una refutación de esa idea. Probablemente sea mejor evitar leer y escribir novelas como la de Nathan.

Originales de las citas usadas
"I was looking for a quiet place to die. (...) A silent end to my sad and ridiculous life." (p. 1)
"Real estate is the official religion of New York, and its god wears a gray pin-striped suit and goes by the name of Cash, Mr. More-and-More Cash." (p. 280)
"there is no escape from the wretchedness that stalks the earth." (p. 189).
"There's an imp inside me, and if I don't let him out to male some mischief now and then, the world just gets too damned dull." (p. 125)

"All men contain several men inside them, and most of us bounce from one self to another without ever knowing who we are." 122-123.

martes, 16 de junio de 2015

Queen of Pain


"There's a little black spot in the sun today..." Empiezo a escribir sobre Self Help, de Lorrie Moore, y me acuerdo de "King of Pain", gran canción llena de metáforas de The Police. Lorrie Moore es la reina del dolor, la genia de la tristeza profunda, lo que en inglés se dice "misery". (También leí "A Gate at the Starirs".)
Cuatro o cinco temas vuelven una y otra vez en los cuentos de Self Help: el fin del amor, la infidelidad, la locura, la maternidad, la relación madre-hija. Una y otra vez hay mujeres infieles o a quienes les son infieles, hijas que sufren el divorcio de sus padres, amores que mueren, madres que se divorcian. Todos los personajes están siempre al borde, al borde de la locura, al borde de la destrucción: "¿Te das cuenta, dice, que hay una bomba atómica colgando arriba de todos y cada uno de nosotros como una piñata monstruosa?" (p. 161)
Lorrie logra la mayor profundidad de ese dolor con dos recursos que vuelven una y otra vez: un humor irónico, ácido, y la metáfora sorpresiva. La amante de un hombre casado, por ejemplo, queda sola en la cama: "Sentite gris, como una toalla de vestuario abandonada." (p. 8) En cuatro oraciones, Lorrie te cuenta toda una escena con un juego de palabras brillante y yendo al mismo tiempo al corazón del drama de sus personajes: "Afeitate las piernas en la bacha del baño. Filosofá: sos una amante, parte de una gran tradición histérica, querés decir, histórica. Las esposas son como cucarachas. También parte de una gran tradición histórica. Te van a sobrevivir después de un ataque nuclear - son fuertes y resistentes y viajan en manadas - pero en este momento no se están divirtiendo." (p. 16)
A veces puede ser demasiado, sí. No recomiendo Self Help si la estás pasando mal: cuando te dejó un amante, cuando se enfermó tu papá, cuando te sentís a miles de kilómetros de tu pareja. Es para esos días en que uno quiere y puede zambullirse al corazón del drama humano. Ahí, Lorrie es la reina, la reina del sufrimiento.

Original de las citas usadas arriba
"Do you realize, he says, that there's a nuclear bomb hanging over each and every one of us like a monster pinata?" (p. 161)
"Whisper, 'Don't go yet', as he glides out of your bed before sunrise and you lie there on your back cooling, naked between the sheets and smelling of musky, oniony sweat. Feel gray, like an abandoned locker room towel." (p. 8)
"Shave your legs in the bathroom sink. Philosophize: you are a mistress, part of a great hysterical you mean historical tradition. Wives are like cockroaches. Also part of a great historical tradition. They will survive you after a nuclear attack - they are tough and hardy and travel in packs - but right now they're not having any fun." (p. 16)

Otras que amé
"A week, a month, a year. The sadness will die like an old dog." / "Una semana, un mes, un año. La tristeza morirá como un perro viejo." (p. 64)
"Moss is still getting in very late. He goes about the business of fondling you, like someone very tired at night having to put out the trash and bolt-lock the door." / "Moss sigue llegando muy tarde. Se toma el trabajo de acariciarte, como alguien que está muy cansado a la noche y tiene que sacar la basura y cerrar la puerta con llave." (p. 106)
Escribir: "you have a calling, an urge, a delusion, an unfortunate habit. You have, as your mother would say, fallen in with a bad crowd." / "tenés una vocación, una necesidad, un delirio, un hábito desafortunado. Has caído, diría tu madre, en malas compañías." (p. 122)
"Tom is home tonight from Scranton. We curl up in the couch together, under a blanket, wisper I love you, I missed you, confusing tenses I think." / "Tom volvió esta noche de Scranton. Nos enroscamos juntos en el sofá, debajo de una manta, nos susurramos te amo, te extrañé, confundiendo los tiempos verbales me parece." (p.146)

lunes, 8 de junio de 2015

Atrapados

Ahí quedó entre otro de Molloy y uno de Rosa Montero.

La narradora de en breve cárcel, de Sylvia Molloy, se encierra en un cuarto, dentro de cuatro paredes, para escribir sobre el amor. Es la historia, escrita en tercera persona y en presente, de un triángulo amoroso dentro de cuatro paredes: "ella conoce a Vera en este cuarto, duerme con ella en otra ciudad donde Vera la abandona por Renata, conoce por fin a Renata abandonada por Vera, y hoy espera en vano a Renata en el cuarto al que ha vuelto sin querer y donde esta historia comenzó." (p. 51) La narradora se encierra para escribir, para sentir físicamente el encierro del amor hasta que logra pensarse afuera de esas cuatro paredes, de ese triángulo: "Piensa ahora, a veces, en marcharse de este lugar. Se entretiene con la idea, ya ha pasado varios días entregada a la fantasía que va perfeccionando, como un prisionero que mentalmente lima los barrotes de su celda." (p. 123) El amor es una cárcel, la mirada de los otros es una cárcel y la propia mirada sobre uno mismo es una cárcel.
En el libro pasa poco fuera de las percepciones de la narradora, y a las 40 o 50 páginas ya me había aburrido: pero no lo dejé. No lo dejé porque está escrito maravillosamente bien, con un tono, un cantito, que te lleva como un río manso a una balsa. Como dice Piglia en el prólogo: "Cuando decimos que no podemos dejar de leer una novela es porque queremos seguir escuchando la voz que narra." (p. 9) Como la narradora en su propia piel, en su triángulo y sus cuatro paredes, yo también estuve, de alguna manera, atrapado.